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Hoy me levanté más temprano de costumbre para asistir a un programa de radio que conduce Michell Geraldine (@usagimichell ) llamado “El rincón del loco”, Yussef consiguió la cita con el objetivo de difundir las actividades que realizamos en la Alianza Francesa de Barinas. Luego me fui a hacer algunas compras en el mercado La Carolina. Adoro ir al mercado. Sentir el aroma de las frutas, las flores y las especies, me hace sentir contenta. Compré flores y dos ramilletes de eucaliptos.
En los últimos meses he cambiado mi estilo de vida radicalmente. Ahora soy “Ama de Casa”. Mi cerebro ha cambiado, salir de eso que llaman “zona de confort” me producía terror, tener que aprender cosas nuevas, cambiar mis rutinas y tener que enfrentar situaciones nuevas. Por diferentes razones me tocó cambiar mis esquemas, por ejemplo he aprendido a cocinar en los últimos cuatro meses; antes no era ama de casa, ahora sí.

Paso coleto mientras escucho:

Cocino mientras escucho a:

Descubro facetas nuevas y me reinvento. Salir temprano en la mañana para comprar vegetales y frutas en el mercado para preparar el almuerzo me permite disfrutar de la ciudad en horas que no hay tanto calor (al menos no hace 40º) y hay poco tráfico. La ciudad donde vivo es hostil: la temperatura, la falta de estética en su organización, el ruido, la actitud impulsiva de la mayoría de las personas, el irrespeto constante de las normas de convivencia…; sin embargo he tomado la decisión de mirar las cosas que me gustan de ella, por ejemplo: las nubes, siempre me ha gustado ver las nubes y aquí es posible porque es llano. Me gusta la autoestima de las mujeres de estratos humildes en general, no les importa si tienen kilos de más o no cumplir con los cánones convencionales de belleza, ni la moda y la elegancia de las pasarelas; ellas se muestran y caminan con una actitud de “no me importa lo que piensa la gente”. Eso es algo que admiro de estas mujeres, sobretodo luego de conocer algunas de otros niveles socio-económicos o culturales insoportablemente bonitas, perfectas; salvo que estaban tristes y tenían la autoimagen de muy feas. Al principio de conocerlas pensé que era broma. Las mujeres de aquí tienen que lidiar con muchos problemas, todas tienen historias de amores rotos, tienen sobrepeso, otras están muy flacas; están jodidas, pero no están tristes. No tienen tiempo para estarlo. Hay cosas que detesto de esta ciudad y otras que me cautivan. C’est la vie !

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